¿Qué es la innovación y el emprendimiento social?

Entre los esfuerzos de los que trabajamos en el sector de la innovación y el emprendimiento social hay una parte importante de pedagogía. No todo el mundo conoce el significado real de estas palabras, ni su capacidad para transformar el mundo. Por ello en muchas de nuestras actividades nos vemos impelidos a comunicar de forma recurrente su concepto y a traer experiencias significativas y reales de colectivos, empresas y emprendedores sociales para tangibilizar su significado y hacerlo comprensible.

Si atendemos a su definición, una de ellas nos dice que “la Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las crecientes necesidades sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público… O en producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad… Capacitando a la ciudadanía y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar…”.

La razón de la importancia de la innovación y el empredimiento social radica en su capacidad para solventar y afrontar problemas sociales de forma innovadora y creativa en aquellos lugares, circunstancias y momentos en los que el sector público o el mercado no pueden hacerlo.

Además de generar valor económico, clave para su sostenibilidad, genera un impacto positivo en la sociedad y da un modelo responsable de convivencia. La innovación social y el emprendimiento social puede llevarse a cabo desde muchos campos diferentes de la sociedad: desde la educación, el medioambiente, las TIC, la cultura, la gastronomía, la salud, el deporte, el comercio, el turismo, la comunicación, la moda o el turismo entre otros campos. Realmente no se aplica a un sector concreto, sino que desde cualquier sector se innova en la creación de productos y resultados sociales. Puede ser cualquier acción que realicemos y que plantea un cambio en positivo sobre algún aspecto que nos rodee y que sirva, sobre todo, para mejorar las condiciones de otras personas u otros colectivos o del medio ambiente.

En la historia nos encontramos con personajes que cambiaron el mundo. Grandes hombres y mujeres que dieron lo mejor de ellos, incluso con su propia vida, para que el mundo fuera un lugar mejor. Fueron los primeros innovadores sociales, siempre los ha habido, pero hoy existe un número creciente de personas con una mayor sensibilidad y conciencia crítica que hacen de su trabajo una oportunidad para mejorar el mundo. Esas personas son precisamente el centro de la innovación y el emprendimiento social.

Cada vez resulta más frecuente observar como muchos profesionales y directivos con una gran experiencia en el mundo empresarial dejan su zona de confort para ofrecer su experiencia a ONG o crear sus propios colectivos sociales o los millennial donde esta inclinación a responder de forma positiva a los grandes desafíos sociales y medioambientales del planeta y convertirlos en su vocación parece que les viene de serie.

Existen numerosos ejemplos a nivel internacional, nacional o local. Emprendedores sociales como Francesco Piazzesi, mexicano y fundador del proyecto ‘Échale a tu casa’ cuyo propósito vital era conseguir que las familias con pocos recursos tuvieran una casa digna donde vivir. Empezó con una fundación para construir viviendas para familias vulnerables pero se dio cuenta que con donaciones y ayudas iba muy lento y con tantas familias en México que no tenían acceso a una vivienda digna nunca iba a lograr llegar a todos. Con esta voluntad creó un modelo de negocio, de emprendimiento social, en que la familia pone un porcentaje del coste de la casa, van pagando la venta a plazos y por otro lado los involucran en la construcción de la casa con lo cual aminoran el coste de la casa y con esta fórmula ha logrado construir más de 180.000 viviendas para familias. Gracias a este modelo de negocio, de este emprendimiento social que genera un valor social para muchas familia, ese beneficio de la empresa se reinvierte para poder llegar a más familias.

En España tenemos multitud de buenas experiencias. Ahí tenemos a Alberto Alfonso Pordomingo. Un emprendedor social que, sin dejar su trabajo, impulsó junto a otros emprendedores la asociación ‘Apadrina un olivo’. Una iniciativa sin ánimo de lucro para transformar el abandono de las áreas rurales. Un modelo transformador ubicado en Oliete, con un marcado carácter social y medioambiental en la lucha contra el despoblamiento rural y que han empoderado a sus habitantes en la recuperación, conservación y puesta en valor del olivar centenario abandonado, generando en aquellos pueblos involucrados una economía sostenible con inclusión social. En cinco años de actividad han conseguido recuperar 8.300 olivos, generar 22 puestos de trabajo, muchos ocupados por personas con discapacidad intelectual. Gracias a la iniciativa más de 15.00 personas han venido a conocer su olivo, el proyecto, Oliete y la cultura Íbera.

Podemos hablar de emprendedores sociales que un día abandonaron puestos relevantes  como el caso de Elena Huarte-Mendicoa, directora de la Fundación Unoentrecienmil que después de 20 años en marketing y gestión de equipos consiguió su sueño de incorporarse a una organización social a la que ofrecer su experiencia para luchar a favor de la curación plena de la leucemia infantil o el de Óscar Pérez Marcos, un ciudadano del mundo que comenzó a trabajar desde los 16 años en más de 18 empresas, entre ellas multinacionales como American Express, Amazon y Allianz y que un día decidió dar un cambio a su realidad, fundando la asociación ‘Hola Ghana’, evolucionando hacia un propósito de vida que era despertar conciencia crítica, ayudando a las personas a realizar cambios en sus vidas para transformar así las sociedades. El caso de Sandra Blanquez y María Fábregas, actriz y educadora infantil, que dejaron sus vidas anteriores atrás para dedicarse a su asociación, ONG Idea Libre, que trabaja con niños en Kenia.

Ya en nuestra provincia tenemos muchas experiencias que merecen ser destacadas como la de Ly Company, una empresa malagueña, ubicada en Alhaurín de la Torre, que se dedican a envasar agua de la sierra de Mijas con la marca Only Water y también aceite y derivados del vino, con un compromiso de sostenibilidad ambiental, al envasar en cartón, con materiales reciclables 100%, innovando en la reducción de residuos. Sus envases de Tetra Pak contienen sobre un 70% de materia prima vegetal, al estar fabricados principalmente de cartón, proveniente de bosques gestionados de forma responsable (certificado FSC). En su envase de 330 mililitros utilizan un tapón elaborado con plástico hecho a base de caña de azúcar, que favorece el porcentaje de materia prima vegetal en sus envases y a reducir la huella de carbono. El 10% de sus beneficios lo dedican a crear pozos de agua, escuelas y centros de empoderamiento de la mujer en la agricultura en varios países de África y Sudamérica a través de la ONG Pozos sin fronteras.

Creada en 2017 han pasado de facturar 400.000 euros a unos 6 millones de euros con una previsión en 2020 de 10 millones de euros. Tienen una cartera de clientes de 120 marcas privadas en aumento entre los que se encuentran aerolíneas, museos, navieras, cadenas de hoteles, equipos de fórmula Uno, o acuerdos con Agencias de la ONU para suministrar su agua en las cumbres. Exportan a más de una docena de países y preparan una nueva planta envasadora en República Dominicana en este año para dar servicio al sector hotelera del Caribe. Su plantilla pasó de los tres fundadores a 25 y una previsión de llegar a los 50 en este año. Como podemos constatar ser una empresa sostenible, responsable éticamente y concienciada con el medio ambiente no solo es satisfactorio para los que lo promueven, sino que puede resultar muy rentable. De hecho, muchas compañías lo están convirtiendo en una estrategia empresarial cada vez más importante dada a su vez la mayor sensibilización de sus clientes por el medio ambiente y por las empresas que son socialmente responsables.

En el campo de la gastronomía tenemos al chef de Ronda de Rustic Experience Andalucia S.L.U., un proyecto con restaurante, escuela de hostelería, food-track y catering desde el que se trabaja la integración de las personas con diversidad funcional en todos los ámbitos y servicios de su proyecto y que fue galardonado con el tercer galardón del I Premio de Emprendimiento Social La Noria.

En materia de gestión de eventos tenemos a Exploramas una entidad que impulsa eventos de Responsabilidad Social Corporativa y ODS para empresas, como por ejemplo reforestaciones, recogidas de basura en la naturaleza o el acondicionamiento de hogares de acogida. Como una que tuvo lugar en un hogar de acogida de niñas en Málaga que se encontraba en muy mal estado y donde organizaron con 300 participantes de una empresa multinacional de Biotecnología un Team Building para adecuar las habitaciones, habilitar los espacios comunes y crear zonas de estudio. Se compraron los materiales y herramientas necesarias para que durante las cuatro horas que duró la actividad, 300 personas sin conocimiento previo de temas como bricolaje, pintura, o albañilería, estuvieran trabajando al unísono como auténticos profesionales de manera que cuando llegaran las niñas por la noche se encontraran lo más parecido a un verdadero hogar. Además, les pusieron a punto 18 bicicletas para cada una de las niñas.

Entre colectivos a destacar tenemos a la asociación Aula del Mar de Málaga que llevan 30 años trabajando desde numerosos proyectos para preservar el medio marino.

Podríamos citar a colectivos sociales locales como es el caso de Fundatul que trabajan en la inclusión de las personas con discapacidad o la Fundación Global Gift, que está construyendo la Casa Global Gift para atender un centro de día para niños con necesidades especiales o Horizonte Marbella que llevan desde 1983 ayudando a personas a superar problemas de adicciones y dificultades emocionales.

Algunos de estos últimos colectivos han sido parte de Marbella Social Hub. Una iniciativa local de la Delegación de Fomento Económico del Ayuntamiento de Marbella, que también es nodo del Centro de Innovación Social de la Noria, que ha surgido para generar un ecosistema de colectivos sociales, emprendedores y empresas con responsabilidad social. Desde Marbella Social Hub ponemos recursos de forma gratuita a las asociaciones, los emprendedores sociales y las empresas interesadas en fomentar su responsabilidad social. Nuestras herramientas para generar este ecosistema son una escuela de impacto social donde ofrecemos formación para la profesionalización de los colectivos locales con una trayectoria dilatada pero también animamos a la creación de nuevos colectivos como ha sido el caso de Elefantes Solidarios en este 2020. Además, al ser nodo de la Noria los usuarios se benefician igualmente de las formaciones de esta institución en Marbella y en el resto de nodos pero también de sus convocatorias de financiación, en la que precisamente se ha beneficiado una emprendedora social que ha iniciado sus pasos en Marbella Social Hub con su proyecto ‘La cocina de la abuela’

Otra de las herramientas es una oficina técnica de asesoramiento personalizado a los colectivos para la mejora de la propia gestión de sus colectivos o de sus proyectos o la aceleradora diseñada para madurar proyectos de emprendedores sociales que se quieran poner en marcha en el municipio o de empresas que vean en la responsabilidad social corporativa una estrategia empresarial que terminará redundando en la mejora de la realidad social de las personas más vulnerables, del medioambiente o de la empleabilidad, verdadera misión de Marbella Social Hub: crear un impacto positivo en nuestro municipio. Nuestro ecosistema de emprendedores sociales y colectivos empieza a ser una realidad. Tú puedes ser parte siendo un agente de cambio; si de verdad quieres transformar el mundo.

Javier Lima Molina. Técnico municipal en Marbella Social Hub y cofundador de la asociación Marbella Activa.

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